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Psicólogos en Valladolid - Sanar - Centro de Psicología

Síntomas del estrés laboral

¿Alguna vez has sentido que, aunque termines tu jornada, tu cabeza sigue atrapada en el trabajo? ¿Que el domingo por la tarde ya empiezas a anticipar el agobio del lunes?
No estás solo: el estrés laboral se ha convertido en uno de los principales problemas de salud mental en España, especialmente entre los jóvenes adultos. Y aunque muchas veces se normaliza («es lo que toca», «todos estamos igual»), la realidad es que pagar ese precio emocional no es necesario ni saludable.

¿Cuáles son los síntomas del estrés en el trabajo?

Más allá de sentirse «cansado», el estrés laboral crónico se cuela en la vida diaria de formas muy concretas. Algunos ejemplos son:

  • Laura, se despierta varias veces por la noche pensando en las entregas pendientes.
  • Carlos, siente que su valor depende exclusivamente de las cifras que consigue.
  • Marina, evita ver a sus amigos porque siempre termina hablando del trabajo.
  • Javier, experimenta ataques de ansiedad cada vez que recibe un correo fuera de horario.

No es simplemente «tener mucho trabajo»: es sentir que tu bienestar depende mucho de tu rendimiento.

¿Qué hace que el estrés se vuelva insostenible?

Según Lazarus y Folkman (1986), el estrés no solo depende de la situación, sino de cómo percibimos esa situación. Si interpretamos constantemente los retos como amenazas («si no llego a todo, me van a echar»), el sistema de alarma del cuerpo permanece activo demasiado tiempo.

Entre los factores más comunes que disparan el estrés laboral encontramos:

  • Exigencias poco realistas: Estás disponible 24/7 (ps… leer el mail del trabajo fuera del trabajo cuenta aunque no respondas)
  • Incertidumbre: contratos temporales, cambios constantes.
  • Falta de reconocimiento: No es necesario que solo se señalan los errores,y nunca los logros; sino que sientas una falta de valoración en el trabajo, que se de tu esfuerzo por sentado o por hecho cuando no te limitas simplemente a hacer lo mínimo. 
  • Mala conciliación laboral-personal: largas jornadas y conexión permanente (mensajes fuera de horas y el ya mencionado mail en el teléfono personal o peor aún, el teléfono profesional en casa…)

Síntomas más comunes: ¿qué ocurre en nuestro cuerpo y en nuestra mente?

Cuando vivimos en estado de alerta constante:

  • Aumenta el cortisol, la «hormona del estrés».
  • Se altera el sueño y la digestión.
  • Aparece irritabilidad, apatía y fatiga mental.
  • Se deterioran las relaciones personales.

El problema no es tener picos puntuales de estrés (eso es adaptativo), sino vivir en una montaña rusa diaria sin pausas reales.

Si se mantiene un nivel de estrés elevado de manera sostenida y no tenemos herramientas para poder gestionarlo, además de todos estos síntomas anteriormente mencionados, pueden aparecer problemas de salud graves. 

Hablamos de hipertensión, arritmias, migrañas, contracturas musculares crónicas, alteraciones digestivas como úlceras, e incluso un debilitamiento del sistema inmune que aumenta el riesgo de infecciones.

A nivel psicológico, el estrés mantenido puede derivar en cuadros de ansiedad, depresión o insomnio crónico.

Por ejemplo, en Japón se han documentado numerosos casos de karōshi (“muerte por exceso de trabajo”), donde personas jóvenes y aparentemente sanas sufren infartos de miocardio o hemorragias cerebrales tras años de jornadas extenuantes y falta de descanso.  Esto muestra que el estrés laboral sostenido no solo impacta en el bienestar emocional, sino que puede tener consecuencias verdaderamente graves.

«La diferencia entre el estrés humano y el estrés animal es que nosotros nos estresamos sólo con imaginar amenazas.»

Robert Sapolsky

Un cambio necesario

El trabajo es importante, pero no define nuestro valor como personas. Aunque ocupa una gran parte de nuestro tiempo, no debería robarnos la posibilidad de vivir de forma plena y saludable. Cuando esto ocurre, es momento de hacer una pausa y priorizarse. Eso no significa necesariamente que tengas que dejar tu trabajo o retirarte a un templo budista; sino que significa encontrar un equilibrio que te permita disfrutar de tu trabajo sin que tu bienestar se vea comprometido. 

En consulta, vemos con frecuencia a personas que sienten una gran pasión por lo que hacen y que no quieren cambiar de trabajo, pero que, al mismo tiempo, se ven desbordadas por la carga laboral. En estos casos, aprender a gestionar el estrés, saber cuándo delegar y reconocer los propios límites se vuelve fundamental. De lo contrario, ese desequilibrio termina pasándonos factura, tanto a nivel físico como emocional.En Sanar Psicología  estamos aquí para acompañarte en ese proceso de cambio y ayudarte a recuperar el equilibrio que necesitas para sentirte bien en todas las áreas de tu vida.  Puedes consultar nuestros servicios, y si quieres pedir cita, puedes hacerlo aquí.

«La resiliencia no consiste en aguantar más, sino en saber cuándo es momento de parar.»

Sheryl Sandberg

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