Psicólogos especializados en Duelo en Valladolid
¿Qué es el duelo?
El duelo es el proceso psicológico y emocional que atravesamos después de la pérdida de una persona significativa, aunque también puede aparecer ante otras pérdidas (rupturas, pérdida de trabajo, pérdida de salud…)
La pérdida de un ser querido es una de las experiencias más dolorosas que podemos vivir a lo largo de la vida. El duelo es la reacción natural ante esa pérdida, un proceso que implica adaptarnos emocional y psicológicamente a una nueva realidad sin la persona fallecida.
Es importante señalar que el duelo no se considera un trastorno mental en sí mismo, sino que es una reacción natural y universal del ser humano. La experiencia del duelo es intrínseca a la vida y afecta a todos en algún momento. Es un periodo a veces devastador, marcado por la tristeza y el dolor. En ocasiones puede volverse realmente insoportable, prolongarse en el tiempo, cronificarse… y entonces estaríamos hablando de duelo patológico o trastorno de duelo prolongado, siendo un trastorno que requiere atención clínica.
En Sanar Centro de Psicología sabemos que cada duelo es único, pero también que el acompañamiento profesional puede ser fundamental para atravesar este proceso de una manera más saludable.
Los principales síntomas del duelo son:
- Tristeza profunda y llanto.
- Sentimiento de vacío o incredulidad.
- Pensamientos recurrentes sobre la persona fallecida.
- Alteraciones del sueño y del apetito.
- Dificultad para concentrarse.
En el duelo patológico o prolongado, estos síntomas de dolor y sufrimiento intenso persisten en intensidad y duración.
La característica del duelo patológico es que los síntomas dolorosos del duelo normal no disminuyen y no se produce la adaptación a la pérdida, sino que no remiten y bloquean la capacidad de la persona para adaptarse y seguir con su vida, produciendo un deterioro significativo en la vida diaria.
Causas o factores del riesgo del duelo patológico:
No hay una causa única que justifique el desarrollo de un duelo patológico, sino que existen distintos factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de los síntomas, como por ejemplo, la forma en la que ocurre la pérdida, la vulnerabilidad psicológica de la persona y el contexto social en el que se atraviesa el duelo
-
Características de la pérdida:
Elaborar un dueo de manera adaptativa resulta especialmente difícil cuando la muerte ha sido inesperada, violenta o traumática (por ejemplo, en los casos de accidente, suicidio, u homicidio…). También es especialmente difícil elaborar el fallecimiento de un hijo o de una pareja, por tratarse de pérdidas especialmente significativas ya que se trata de experiencias vividas como “contra natura”: estamos cultural y emocionalmente más preparados para despedir a los abuelos ancianos o incluso a los padres cuando envejecen, pero no a un hijo o a una pareja en edad adulta.
Además, la falta de un proceso adecuado de despedida dificulta la elaboración del duelo. Durante la pandemia, por ejemplo, muchas familias no pudieron acompañar a sus seres queridos en sus últimos momentos ni realizar rituales de despedida, lo que se asocia a un mayor riesgo de complicaciones. -
Factores psicológicos:
Las personas con vulnerabilidad emocional o con dificultades previas en el manejo de emociones o regulación emocional tienen más riesgo a desarrollar un duelo patológico.
Aquí también debemos tener en cuenta que, incluso en personas sin dificultades previas en la regulación emocional, si se encuentran atravesando previamente a la pérdida un momento de dificultad emocional (otro duelo cercano en el tiempo, problemas económicos, laborales, sociales…), puede que se dificulte la elaboración adaptativa de la pérdida y es posible que los síntomas de duelo patológico aparezcan o se intensifiquen una vez que el estresor externo disminuye, dejando en primer plano el impacto emocional de la pérdida. -
Factores sociales y de apoyo:
El apoyo social es un factor protector. Cuando la pérdida se produce en un entorno de bajo escaso social o si la persona se aisla tras la perdida será más complicado elaborar el duelo. Por otra parte, puede haber entornos familiares en los que el duelo se invalida o silencia, lo que favorece el estancamiento de los síntomas. En ocasiones, tras la pérdida, aparecen problemas económicos añadidos, lo cual añade malestar emocional y dificulta el proceso de duelo natural.
El diagnóstico
- La muerte, al menos 12 meses antes, de una persona cercana al individuo doliente (en caso de los niños y adolescentes, al menos 6 meses antes).
- Desde la defunción, la aparición de una respuesta de duelo persistente: añoranza o anhelo intenso de la persona fallecida y/o intranquilidad por pensamientos o recuerdos de la persona fallecida (en niños y adolescentes, la intranquilidad puede centrarse en las circunstancias de la muerte).
- Desde el fallecimiento, ha experimentado al menos tres de los siguientes síntomas:
- Disrupción de la identidad desde el fallecimiento (ejemplo, sentir que ha muerto una parte de uno mismo).
- Sensación marcada de incredulidad ante la muerte.
- Evitación de aquello que lleva a recordar que la persona ha muerto (en niños y adolescentes puede caracterizarse por intentos de evitar estos recordatorios).
- Dolor emocional intenso en relación con el fallecimiento.
- Dificultad para reintegrarse en las relaciones y actividades propias tras la muerte.
- Embotamiento afectivo (ausencia o reducción marcada de experiencias emocionales) a consecuencia del fallecimiento.
- Sensación de que la vida carece de sentido a consecuencia del fallecimiento.
- Soledad intensa a consecuencia del fallecimiento
- La perturbación produce malestar clínicamente significativo o deterioro en el ámbito social o laboral o en otras áreas importantes.
- La duración y gravedad de la reacción de duelo sobrepasa claramente las normas sociales, culturales o religiosas esperables en la cultura y el contexto del individuo.
- Los síntomas no se explican mejor por otro trastorno mental, y no son atribuibles a los efectos fisiológicos de una sustancia ni a otra afección médica.
El tratamiento
Dado que el trastorno de duelo prolongado está incluido el trastorno dentro de los trastornos relacionados con trauma y estresores, también puede estar recomendada la terapia EMDR (en casos donde la pérdida está vinculada a experiencias traumáticas).
El tratamiento farmacológico no constituye la primera opción, pero puede valorarse en casos donde exista depresión mayor o ansiedad asociada. En estos casos, la coordinación entre psicólogo y psiquiatra es fundamental para garantizar un abordaje integral.
En cualquier caso, la elección del tratamiento ha de ser tras una evaluación clínica y es importante que el paciente participe en la decisión del tratamiento, asegurando que paciente y terapeuta estén de acuerdo con los objetivos y el método de trabajo.
Cuestionario orientativo de autoevaluación
1. ¿Sientes que tu vida ha perdido sentido tras la pérdida?
2. ¿Piensas constantemente en la persona fallecida, hasta el punto de que te resulta difícil concentrarte en otras cosas?
3.¿Evitas lugares, conversaciones o actividades que te recuerdan a la persona perdida?
4. ¿Tu dolor emocional es tan intenso que te impide realizar tus actividades cotidianas?
5.¿Han pasado semanas o meses y sientes que no hay mejoría en tu malestar?
6. ¿Has perdido la motivación o la capacidad de disfrutar de actividades importantes para ti?
Si respondes afirmativamente a varias de estas preguntas, puede que estés atravesando un duelo con riesgo de complicarse y sea recomendable consultar con un especialista en salud mental. No es necesario esperar 12 meses: lo importante es la intensidad del sufrimiento y cómo interfiere en tu vida. Este cuestionario es únicamente orientativo y no sustituye un diagnóstico clínico.
Psicólogos especializados en duelo
Por qué elegir nuestra clínica
En SANAR Psicología ofrecemos:
Psicólogos especializados en duelo y en formación continua.
Un enfoque cálido, cercano y adaptado a tus necesidades.
Opciones de terapia presencial y online.
Total confidencialidad y respeto.
Ubicación en el centro de Valladolid.
Sanar Centro de Psicología (Valladolid)
En Sanar ofrecemos un abordaje integral del duelo, adaptado a cada persona y tipo de pérdida. Nuestros psicólogos trabajan con terapias basadas en la evidencia, integrando TCC, EMDR y técnicas de aceptación y compromiso.
Además, contamos con servicio de psiquiatría, lo que nos permite intervenir de forma conjunta en aquellos casos en los que sea recomendable el apoyo farmacológico.
Nuestro objetivo no es que olvides a la persona fallecida, sino ayudarte a integrar su recuerdo en tu vida sin que esté acompañado de un dolor constante. El duelo sano permite recordar con amor y nostalgia, pero sin que ese recuerdo bloquee tu capacidad de seguir adelante y construir un presente con sentido.

Si crees que podrías estar pasando por un episodio depresivo o una depresión subclínica, pide tu cita en Sanar Centro de Psicología (Valladolid).
Podemos ayudarte a recuperar el control y mejorar tu calidad de vida.